Un día despiertas, y todo es diferente.
Te despiertas ansiosa por correr de nuevo la San Silvestre Salmantina, pensando, «este año lo consigo».
En ese momento, un escalofrío recorre tu cuerpo, y escuchas esa melodía de móvil que tanto te gusta, pero no te agrada.
Miras el móvil y ves ese número larguísimo, sí, es el hospital.
Te confirman la fatídica noticia, tú hijo tiene Fibrosis Quística. Te derrumbes, pero haces un gran esfuerzo, corres, y te vuelves a derrumbar.
Correr es tu mejor medicina, liberas cuerpo y mente, pero se te hace muy complicado compaginarlo con las continuas visitas al hospital. Pero lo haces.
Año tras año, sacas fuerzas para correr esa carrera que tan malos recuerdos trasladan a tu mente, siempre pensando «tú respiras sin pensar, él sólo piensa en respirar».
Nunca pensé que, justo antes de la carrera de 2016, le daría el último «beso salado».

27 DE DICIEMBRE DE 2026