– ¡Sara!, ¿estás preparada para la carrera de mañana?
– No voy a correr papá. – le responde con voz entrecortada mientras aparta la mirada del televisor.
– ¿Cómo es eso? – le pregunta su padre sorprendido por la respuesta de su hija.
– Siempre quedo la última.
– Pero si lo que más te gusta es correr.
– ¡Y qué más da! – exclama con el ceño fruncido.
– No pasa nada por quedar la última, recuerda que lo importante es participar, pasarlo bien, compartir la experiencia con los compañeros y la familia.
– Claro, como tu sueles ganar- le replica Sara cruzando los brazos.
Mientras iba por la mitad de la San Silvestre Salmantina en primera posición divisé a mi mujer con mi hija dándome ánimos. En ese instante no pude evitar recordar la conversación con Sara la tarde anterior…
– Has quedado el último Papá… ¡como yo!