27 DE DICIEMBRE DE 2026

EL ÚLTIMO KILÓMETRO

¡Hasta San Silvestre había cruzado ya la línea de meta!, pero él, que llevaba muchísimos años sin participar en una carrera, enfilaba aún los últimos metros.
Sentía las voces de ánimo y los aplausos admirables mientras sus piernas flojeaban y el aliento se le cuajaba en los pulmones. Se acordó otra vez de Julia, que habría terminado hacía más de media hora. La buscaba entre el público clamoroso, tratando de no perder el paso y seguir adelante.

Ahora no era como entonces, cuando de joven había competido con buenas marcas en cientos de carreras. Entrenaba a diario y se dejaba la piel en los caminos y en las pistas de atletismo: cuestas, series, kilómetros y kilómetros a la vista.
─¡Vamos, abuelo!
Se le erizaron los poros, y sus ochenta años se convirtieron en veinte al distinguir, ya enmarcada en el chándal, la cara emocionada y alegre de su nieta.