27 DE DICIEMBRE DE 2026

Corre; suda; está entrenado para ser atleta y sabe que no sólo el cuerpo
debe estar adiestrado; también fortifica su espíritu.

Corre detrás de sus sueños; busca una calidad de vida superior y en ese
trajinar, se engolosina con el aire, con sus ansias de triunfar. Mientras, corre
la extensa maratón de su vida, piensa en los distintos legados salmantinos,
los afectivos y los culturales; entre ellos, rescata a su guía espiritual, el que lo
marcó con el esfuerzo y la simplicidad.

Primero, deposita sus plegarias en San Silvestre y se pone a su servicio. Él
escucha su aliento; sabe que puede caer, porque nadie está exento; pero
también, sabe que debe incorporarse y seguir.

En los momentos cruciales, eleva su mirada al cielo y entre los pliegues de
las nubes, adivina el rostro protector de su Santo, quien lo estimula.
Adelante, Atleta, continúa con tu maratónica carrera.