El atleta
Corre detrás de sus sueños; busca una calidad de vida superior y en ese trajinar, se engolosina con el aire, con sus ansias de libertad. Mientras corre la extensa maratón de su vida, piensa en distintos legados salmantinos, los afectivos y los culturales, y entre ellos, rescata a su maestro, el que lo marcó con el esfuerzo y la simplicidad; en San Silvestre depositó la antorcha que lo ilumina y lo alienta a no perecer frente a los infortunios. Sabe que puede caer porque nadie está exento, pero también, sabe que debe incorporarse y seguir.
En los momentos cruciales eleva su mirada al cielo y entre los pliegues de las nubes adivina el rostro protector de su Santo. Adelante, Atleta, continúa con tu maratónica carrera.