Tras la euforia, desazón. Superada la emoción tras triunfar en mi pasión,me vi idiota en casa, mirándome al espejo colgadas las medallas de maratón. Blanco pelo ya de canas y gris de ganas me tumbé en la cama y me dio el bajón. La presea ponÃa «Quijote Maratón y mi abdomen Sancho Panza. Habrá que buscar a Filipides en lontananza.