Correr bajo la lluvia es una delicia. Me quité las zapatillas empapadas y lo vi en el recibidor. Pasé las hojas hasta llegar a diciembre y rodeé con un cÃrculo el último domingo. Mientras escribÃa “San Sil†debajo, pude ver corazones sonriendo, efluvios de reflex en la lÃnea de salida asaltaron mi memoria y saboreé cafés compartidos.
Ha llegado el dÃa y he salido a correr en solitario. El virus no va a poder usar mis piernas, ni se va a encontrar con pulmones abiertos. La melancolÃa me ha pasado factura y el cansancio pesa como una losa. Gotas de lluvia tintinean sobre el alfeizar, el sudor mezclado con el agua nubla parcialmente mis pupilas; en la mesa, el calendario de 2021.