27 DE DICIEMBRE DE 2026

Aunque mi corazón danzaba al son del reguetón, no parecía que las piernas fueran a seguirme el ritmo. Mientras realizaba estiramientos, a mi lado, un Bob Esponja cutre y algo estrábico hacía pompas de jabón entre risas chirriantes. De otra parte, unos piratas en su barco superaban la barrera del sonido con su ron, ron, ron, la botella de ron. Más lejos, una vaca parecía señalarme con las ubres y decir: tengo mala leche; junto a ella, una desteñida Peppa Pig gruñía al cielo a lo Heavy Metal. A pocos pasos, el Joker bailaba desacompasado mientras trataba de recolocarse el dorsal. Al fin sonó el disparo y todos nos pusimos en marcha. Apenas comenzaba la carrera y ya sudaba, pero es que nunca antes Lucifer y su tridente habían seguido tan de cerca a la princesa Elsa de Frozen por el Paseo de San Antonio.