No tengo remedio, y lo sé. Y conste que lo digo con orgullo. Esta mañana mi mujer me ha preparado la ropa y me ha dicho que en esta edición ella también corre conmigo. El año pasado, Luis, nuestro hijo, se resfrió y cuando le subió la fiebre, no pudo venirse. Corrà y quedé de los últimos. Nos estuvimos riendo todo el dÃa porque yo le habÃa asegurado que lo harÃa fenomenal.
Pero en esta ocasión, puede que la suerte nos acompañe. Mi hermano estará entre el público con nuestro hijo. Todo está preparado para la carrera, incluida mi silla de ruedas y mi ilusión.