27 DE DICIEMBRE DE 2026

La puerta de hierro que franquea la puerta de salida está cerrada.

Me coloco frente a ella.

Respiro hondo.

Llevo diez años encerrado en la cárcel esperando este día.

La puerta comienza a deslizarse lentamente de un lado para el otro.

Queda completamente abierta.

Al otro lado, me espera el claro de la libertad.

Comienzo a caminar.

A mis espaldas oigo el chasquido de la puerta al cerrarse de nuevo.

Salgo a la calle y comienzo a entrenar mis agarrotados músculos.

Estiro piernas, flexiono rodillas, realizo unas flexiones…

Miro la hora en el reloj.

Tengo que darme prisa para llegar a tiempo.

Apresuro el paso y comienzo a correr al trote.

Llego puntual a la línea de salida y me entregan un dorsal.

Ahora soy un corredor y no un preso.

Lloro de emoción.

Mi sueño de correr en la carrera San Silvestre Salmantina está apunto de cumplirse.