¿Me esperas qui, en el Paseo, y cuando vuelva me das un beso? Reza a San Silvestre para que no llegue el último, pero tampoco el primero, aunque correré veloz y las piernas me levarán ligero. Hoy no espero manjares, vino espumoso, doce uvas, ni buenos deseos de amigos que nunca veo. Sólo quiero la calle, el gentÃo, los vÃtores, los aplausos y un millar de rostros nuevos. Necesito sentir los latidos, el pulso acelerado, la falta de aliento y el sudor por mi frente mientras pienso “la suerte está de mi lado y me sonrÃe, otro año más con los cordones bien puestosâ€. Pronto termina el año y con cada bocanada de aire me emocionaré porque me sentiré vivo de nuevo. Este es mi gran dÃa y el de todos aquellos con quienes participo en este reto, donde la meta no es el fin, es el principio del comienzo.