Se acelera mi respiración, las piernas hacen su último esfuerzo y me visualizo llegando triunfante al final de la carrera. No queda nadie entre esa lÃnea y yo. Todas las demás figuras humanas son distantes. La meta me espera con los brazos abiertos listos para envolverse en mi cuerpo. Probablemente todos pensarán lo mismo pero yo soy la más cercana. La ambición de ganar me hace un poco egoÃsta.
“¡No!†grito con el último aire que queda en mis pulmones. La meta se convierte en una nube de tierra. Me tropiezo con los cordones de los zapatos. El silencio de mi triunfo anticipado es reemplazada por las respiraciones cortadas y las pisadas de los demás. Algunos se detienen para ver si estoy bien y otros toman relevo de lo que sentÃa antes de caerme. Algunas veces ganas, otras pierdes. La vida es cÃnica pero divertida.