Vino a España el dÃa de año nuevo de 2020. Desayunó en un bar de la estación, con la tele a todo trapo. Mientras entraba en calor observaba en Telemadrid los resultados de la San Silvestre Salmantina. -El año que viene estaré ahà -pensaba.
Se habÃa dado cuenta de que el presentador, al dar el nombre de los corredores, mencionaba únicamente al primer participante español. Un compañero le explicó que eso se debÃa a que los doce primeros eran una miscelánea de senegaleses, keniatas, ugandeses…
Diciembre del mismo año. Con la crisis del covid la competición habÃa pasado a ser virtual, como el resto de maratones.
Alguien le dijo que su nombre significaba buena suerte: llegar a un paÃs nuevo para intentar sobrevivir y que se desate una pandemia global.
Ahora era un corredor invisible que alimentaba el sueño improbable de ser un ganador invisible.