27 DE DICIEMBRE DE 2026

Vino a España el día de año nuevo de 2020. Desayunó en un bar de la estación, con la tele a todo trapo. Mientras entraba en calor observaba en Telemadrid los resultados de la San Silvestre Salmantina. -El año que viene estaré ahí -pensaba.
Se había dado cuenta de que el presentador, al dar el nombre de los corredores, mencionaba únicamente al primer participante español. Un compañero le explicó que eso se debía a que los doce primeros eran una miscelánea de senegaleses, keniatas, ugandeses…

Diciembre del mismo año. Con la crisis del covid la competición había pasado a ser virtual, como el resto de maratones.
Alguien le dijo que su nombre significaba buena suerte: llegar a un país nuevo para intentar sobrevivir y que se desate una pandemia global.
Ahora era un corredor invisible que alimentaba el sueño improbable de ser un ganador invisible.