Andy, un hombre de pocas palabras, siempre habÃa sido conocido por su silencio. A pesar de ello, su corazón latÃa con una pasión inquebrantable por la San Silvestre Salmantina. Durante años, la habÃa observado en silencio, sintiendo una conexión profunda con los corredores.
Un año, decidió participar en la carrera. Vestido con su camiseta negra y pantalones deportivos, se unió a la multitud, quien se preguntaba por qué habÃa decidido correr.
A medida que se acercaba a la meta, Andy sacó un papel arrugado del bolsillo. En ese papel, que desplegó con cuidado, habÃa escrito un mensaje: «Correr es mi forma de hablar».
Todos quedaron conmovidos y lo recibieron con un aplauso ensordecedor. Andy demostró que, a veces, las palabras pueden ser innecesarias para expresar lo que llevamos en el corazón.