27 DE DICIEMBRE DE 2026

Andy, un hombre de pocas palabras, siempre había sido conocido por su silencio. A pesar de ello, su corazón latía con una pasión inquebrantable por la San Silvestre Salmantina. Durante años, la había observado en silencio, sintiendo una conexión profunda con los corredores.
Un año, decidió participar en la carrera. Vestido con su camiseta negra y pantalones deportivos, se unió a la multitud, quien se preguntaba por qué había decidido correr.
A medida que se acercaba a la meta, Andy sacó un papel arrugado del bolsillo. En ese papel, que desplegó con cuidado, había escrito un mensaje: «Correr es mi forma de hablar».
Todos quedaron conmovidos y lo recibieron con un aplauso ensordecedor. Andy demostró que, a veces, las palabras pueden ser innecesarias para expresar lo que llevamos en el corazón.