27 DE DICIEMBRE DE 2026

Todos me llaman “la China”, aunque no tenga los ojos  rasgados. Será por mi talla menuda. Nos conocimos hace cinco años,  en mitad de la Sansil. Aquel día desde el principio, instauramos una relación demasiado arriesgada. Mi pasiva rutina, se vio completamente catapultada en el torbellino de un apasionante viaje. Por desgracia, mi presencia, terminó por desquiciarte. Me abandonaste gritando:¡Me estás matando! Por mi culpa, estabas totalmente lacerado y terminaste derrotado;  así que, te  deshiciste de mí. Hoy, volvemos a encontrarnos, pero, aunque la planta de tu pie, tiene todavía la profunda cicatriz provocada por mí  hace un  lustro; esta vez, hemos sido complementarios, nuestra relación ha funcionado a la perfección. A pesar de llevar una “China”  como lastre, no te lastimé, permanecí fielmente junto a ti hasta  la victoria. Ya lo dice el refrán: el corredor es el único deportista,  que  tropieza  dos  veces con la misma “China”.