27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hace más de cuatro kilómetros que me falta saliva. No importa cuántos pomos de agua arrebate desesperadamente de los puntos de hidratación. Dos segundos después de deshacerme del plástico regresa la resequez a mi boca y la necesidad apremiante de agua. Mi vista está nublada y me pesan las piernas de una manera inédita… No recuerdo cuándo dejé de disfrutar las vistas de Salamanca… Ahora sólo recuerdo los cientos de horas de entrenamiento y la ilusión tremenda de poder ganar la carrera y convertirme en un héroe para mi familia, para mi pueblo… ¿Y ese corredor?… ¡No puedo permitirlo! ¡Aprieta hombre! ¡No dejaré que me superes!… Es vano mi esfuerzo… No puedo con él… ¿Qué pasa? ¿Y ese estruendo? ¿Son aplausos?… Sí, ¡son aplausos!… ¿La meta?…¿Por qué me detienen? ¡Déjenme, por favor!… Ah, ¿llegué?… ¿Llegué en segundo lugar?… No estaría mal……¿Entre los últimos?… ¿Por quién aplauden tantas personas?.