27 DE DICIEMBRE DE 2026

El desafío había sido lanzado.

Como previa a la Salmantina, las cuñadas, o lo que es lo mismo, el club de las corredores puretas, se retaron a una carrera al esprint. Ganaba la que primero daba una vuelta al claustro de estudios.

Ahí estaban en la línea de salida, con su particular vestimenta anacrónica de los 80, de cuando correr se llamaba footing, calentadores y muñequeras de los Boston Celtics incluidas.

La señal de inicio fue dada, Carros de fuego empezó a sonar, los pies callosos y las piernas con varices trabajaron a todo ritmo. Las cuñadas dejaron de serlo para convertirse en sanas rivales. O no tan sanas.

El resultado fue épico. Las dos, tirándose del pelo en la tercera curva, no paraban de lanzarse reproches que llevaban años guardados.

Para que después digan que ser Runner, no es solo un deporte sino un estilo de vida.