Una gota de sudor cae por mi frente. Una sensación de ansiedad a la par que gozo recorren mi cuerpo. Van a dar la salida. Me coloco en posición y el corazón bombea deprisa pero sé que lo haré bien. Intento mentalizarme de lo que voy a hacer. Veo a los demás participantes y sus rostros me dicen lo que están sintiendo. Esa alegría que te da hacer deporte, esa competitividad que te da querer ganar y ese nerviosismo que te da el conjunto de todo. Es la hora. Mis piernas comienzan a moverse y atrás quedaron las preocupaciones. Ahora sólo importa… disfrutar.