27 DE DICIEMBRE DE 2026

La discusión con su hija tuvo lugar días antes. Ella le reprochó su egoísmo; que no ejerciera su paternidad. Que en su escala de prioridades, el primer puesto lo ocupaba él mismo. Él lo negó. Y ella le retó. Él no tuvo más remedio que aceptar.
Y llegó la carrera. Salamanca. Participaba en ella desde hacía más de diez años. Siempre buenos puestos para su edad. Comenzó la carrera. Serpientes de colores recorrían las calles al ritmo de las charlas y las risas. Y él se fue quedando atrás mientras maldecía en silencio. Más y más atrás. Lecciones de humildad.
Cuando se aproximó a la meta en último lugar recordó las palabras: “sé que has entrenado papá; pero si te importo algo, llega el último”. Y entonces la vió, esperándole, sonriéndole; y tuvo la constancia de que más que perder, había ganado una nueva oportunidad.