Estoy preparado. Este maldito virus no ha podido arrancarme el deseo de correr. Pequeñas pruebas que he ido superando poco a poco. Minutos y metros ganados con esfuerzo y dedicación. El propósito es participar en la San Silvestre salmantina como en años anteriores. Un reto que, siempre he sentido, me hacÃa regresar al tiempo de la juventud. Pese a mi edad, achaques y olvidos, volvÃa a crecer como persona.
En este entrenamiento me he reencontrado con seres queridos que creÃa perdidos. Amigos, compañeros, familiares… Apoyo. Ayuda. Ãnimo repartido y compartido.
Hoy es el dÃa y la hora. Iniciamos el recorrido. Tenemos la certeza de que la adversidad no puede derrotarnos. Corremos entre nubes y azul porque aquÃ, como en la tierra, el treinta y uno de diciembre, el calendario señala San Silvestre y, las almas del lugar, nos afanamos en alcanzar la meta. Ese horizonte que adivinamos eterno y feliz.