27 DE DICIEMBRE DE 2026

Sacó del cajón el dorsal de su padre firmado por Víctor Mora, siempre lo colocaba cerca de sus muslos, sentía que le daba fuerzas para la carrera de San Silvestre Salmantina. Había entrenado con su padre hasta ese fatídico accidente del que, solo él, había sobrevivido. Todos los años regresaba, intentaba estrangular su melancolía con la euforia de esos días en Salamanca. Repasaba en su mente el recorrido practicado tantas veces junto a su padre; desde la salida en el Paseo de San Antonio sabía cada curva, cada cuesta, cada obstáculo… Nervioso abrió la página web, se habían agotado los dorsales y los cupos de inscripción, ya era tarde, pero… ¡ahí estaba el antiguo dorsal sobre sus muslos!, y a pesar de su condición, buscó el reglamento de tan conocida carrera: <>.