Ese dÃa parecÃa que todo el mundo tenÃa más prisa que yo. Me encontré con mi sobrino de siete años con el patinete que le habÃan regalado por Navidad y fui incapaz de mantener su ritmo. Luego me pasó mi hermana con su marido, el carrito del bebé y cinco bolsas. Supuse que iban rápido para que el recién nacido no cogiera frÃo. Y para colmo, mi tÃa Felisa me adelantó rauda en su particular carrera hacia el mercado. Me consoló pensar que, al menos, allà comprarÃa jamón del bueno para Año Nuevo. La verdad es que no me habrÃa molestado tanto adelanto y tanta prisa en cualquier otro dÃa del año, pero justo hoy me pareció un poco humillante, ya que, de todos ellos, yo era el único que corrÃa con zapatillas de deporte y dorsal. En fin, sobra decir que esta San Silvestre tampoco la he ganado.