27 DE DICIEMBRE DE 2026

El aire de diciembre le quema la garganta. Cada paso es una lucha. Salamanca contiene la respiración, inmóvil bajo el resplandor de las farolas.

No puede más. Las piernas le pesan como si corriera dentro de un sueño. A lo lejos, el arco de llegada parpadea entre la niebla, como una promesa.

Durante años planearon cruzar la meta juntos, pero siempre había trabajo y demasiadas responsabilidades. Cada año aplazaban su sueño para el año siguiente.

Aprieta el paso. Siente el latido en los oídos, el frío en los labios y el temblor en el pecho. Él ya no está, se marchó hace unos meses y ella lleva el dorsal con la fecha en que se despidieron. Por fin ha cumplido su promesa. Cierra los ojos y se imagina abrazándolo, porque su vida sigue y él siempre estará esperándola en la meta.