27 DE DICIEMBRE DE 2026

La transpiración marcaba surcos en su cara a pesar del frío. Un largo mechón caía sobre los ojos fijos en la meta.
Se había entrenado intensamente aunque sabía que su cuerpo macizo no era el ideal para largas distancias. Pero la única competición que jamás puede ganarse es la que no se corre. El mejor tiempo femenino para ese recorrido era de algo menos de 34 minutos. Con esfuerzo podía superarlo.
Veía la llegada a pocos metros. Había dos corredoras a su lado. Adelante solo hombres. Aceleró. Dio las últimas zancadas sin respirar y logró cruzar la línea en primer lugar con un tiempo record de 33 minutos y 29 segundos.
¡Había ganado en Salamanca! Pero no aceptaría el premio.
Para lograrlo había tenido que ponerse peluca y usar el DNI de su mujer, pero ya no importaba, su sueño estaba cumplido.