“Papá, ¿correrás este año en el Silvestre Salmantina?â€, le pregunté a mi padre que participa desde hace diez años. “Esta vez no, hijo. El mundo es complicado ahora; además, el espÃritu de los competidores no será el mismoâ€, respondió un poco triste. El silencio se hizo presente, lo miré fijamente y me fui a jugar.
A la mañana siguiente me levanté muy temprano, cogà mis lápices de colores y dibujé a mi padre entre los demás atletas en la lÃnea de salida, algunos garabatos eran gente aplaudiendo y gritando. Lo dejé en su cama junto con un mensaje escrito: “Papá, tú el espÃritu de Silvestre Salmantina, son las demás personas, la música, los juegos, la diversión. Si tú no vas, muchos se desanimarán y ya no existirá másâ€.
Ahora yo amanecà con una sorpresa en mi cama, el dorsal de mi padre y un mensaje: “y tú eres mi inspiraciónâ€.