Al llegar al Puente de Piedra se ha quedado paralizado, hipnotizado, con la carencia del paso alegre de los corredores. ¡Cuántos! ¡Qué marcha!
En su refugio la gata parda espera pacientemente el regreso de su pareja: « ¡Otro año más que se ha quedado obnubilado con la San Silvestre! ».