Hace frÃo pero no lo noto, lo sentÃa hace un rato cuando salimos todos juntos en un rebaño deseoso de expandirse, de buscar libertad como los hijos cuando crecen. Salimos corriendo hacia la meta para ganar y asà saborear el triunfo y la recompensa del esfuerzo. La temperatura de mis músculos ,que intentan huir de la neblina que acompaña la San Silvestre salmantina, me ayuda a acercarme a la llegada deseoso de abrazarme a la muchedumbre que nos aguarda, pero el dorsal 00567 aparece extraordinariamente de la nada y se acomoda delante mÃo en el último segundo. Atravieso la meta con la mirada perdida en la inercia y entonces, me invade de nuevo el frÃo que solo aquieta el abrigo de los que me quieren y esperan pacientemente para darme el calor que me falta y convertir mi decepción en victoria. Lo he conseguido.