Corre, corre y corre.
El hombre corre campo a través junto al río Tormes, no hay nadie por delante de él.
Tiene ya cercana la meta, el objetivo final de esta carrera que hace unos minutos inició.
Corre, corre y corre.
Levanta polvo, tierra y barro mientras corre todo lo rápido que puede.
El cansancio insinúa sus garras pero no puede ceder, no puede dejar que quien va detrás lo alcance, tiene que llegar antes que él a la meta.
Corre, corre y corre.
Llega por fin a la cueva y entra, su mujer y sus hijos lo abrazan.
El tigre de dientes de sable que lo perseguía siente el fuego dentro de la cueva y se detiene, da media vuelta y se va.