27 DE DICIEMBRE DE 2026

EL GUERRERO

Las calles de Salamanca estaban vacías cuando el anciano se puso la mascarilla y empezó a correr la San Silvestre Salmantina. El coronavirus fue con él. Lo habían pactado la noche anterior:
—Si llegas a la meta, te dejo —le dijo el virus—. Si fracasas, te llevo.
— ¡Hecho! —le respondió el anciano.
La batalla de muerte inició en el Paseo de San Antonio. Cuando iba en la Plaza Mayor le subió la fiebre a 40. En el Puente Romano lo atacó con la tos. En la Glorieta de los Milagros el guerrero alzó los ojos al cielo y siguió corriendo. El virus estaba perdido, ¡el humano corría con el alma! En la Avenida de Portugal le lanzó el ataque mortal. Asfixiado, el soldado abrió la boca y lanzó un grito de guerra. Siguió corriendo, hasta que cruzó la línea de meta. ¡El hombre venció a la microscópica bestia!