27 DE DICIEMBRE DE 2026

Desayuno leyendo inocentadas en redes, recordando la famosa y mediática edición de 2014. Nado en la reestrenada piscina de La Alamedilla a despertar el cuerpo. De camino a la salida, me detengo en las pruebas de menores; como entrenador y deportista, para activar también la mente.
Los momentos previos destilan tensión. Suena el disparo de una concejala que dará ejemplo calzándose también las zapatillas. La marabunta arrasa Canalejas, calle Zamora y una abarrotada Plaza Mayor.
Al girar una esquina, la Universidad me saluda dorada. La rana me guiña un ojo desde su calavera. Aprieto el paso: empieza la parte más dura. La fatiga pesa, pero cada mitocondria trabaja sin descanso.
Cruzo la meta exhausto. Desciendo al patio del Colegio San Estanislao de Kostka, mientras comento esos 33 minutos tan especiales —quizá una de las mejores medias horas de 2025—. Quedan tres días de calendario, pero el año deportivo ya terminó.