27 DE DICIEMBRE DE 2026

Entré volando en el Paseo de San Antonio, parecía el hijo del viento, nada más cruzar la meta caí de rodillas mientras el público me aplaudía y vitoreaba, rápidamente llegó gente de la organización,me ofrecieron una bebida isotónica y me taparon con una manta como a los Africanos que ganan las maratones, todos me felicitaban y la muchedumbre seguía aplaudiéndome, no pude por menos que hacer un gesto a modo de saludo cual actor de Hollywood para agradecer el apoyo. Las calles salmantinas me habían agotado, pensar que eran las mismas que recorría los jueves de juerga en mis años mozos, pero el esfuerzo había merecido la pena, jamás olvidare el cariño y la deportividad del público y los demás participantes. Según me dijeron me habían aclamado más a mí que había llegado el último que al primero, pero mi objetivo estaba cumplido, había logrado terminar la carrera.