¿Cómo podrÃa explicar con palabras lo que sentà cuando crucé la lÃnea de meta? Aún empapada de sudor, con calambres en las piernas y fuego en los pulmones, me sentà más fuerte y más viva que nunca. Cuando me senté para recuperar un poco el aliento y beber agua, no pude evitar recordar lo que me dijeron los médicos dos años antes: «es muy probable que no vuelvas a caminar, lo sentimos». Pero yo no me resigné a que una probabilidad me sentenciara definitivamente, y no sólo volvà a andar, también volvà a correr. Y ahora me pregunto, ¿cuánto tardaré en echar a volar?