27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se había estado preparando con Juanma desde hacía meses por el parque y las calles menos transitadas. Por fin llegó el día de “La San Silvestre”. Y corrió como no lo había hecho nunca antes.
El pelo sudoroso, la camiseta chorreando y las extremidades echando humo; en la boca la mejor de sus sonrisas. Notó que todo el mundo los miraba y los animaba a continuar. El corazón le latía muy deprisa. Entraron juntos en la meta y mientras su dueño buscaba el final de la correa, para darle un abrazo, él consiguió emitir un sonoro ladrido.