El mejor corredor del mundo ha venido este año a la San Silvestre Salmantina. Quiere pasar desapercibido. Llevará un dorsal concreto, que podrÃa haber sido otro cualquiera. Unas gafas de sol, en el improbable caso de que la luz de la tarde deslumbre. Una camiseta térmica porque le han dicho que seguro hará frÃo. El mejor corredor del mundo quiere ser uno más, no aceptará que se celebre ningún evento en su honor, ni asistirá a ningún encuentro privado con el alcalde. Los que mejor le conocen aseguran que es tan terco y habilidoso en su empeño por hacerse invisible que ni siquiera ellos podrán reconocerle, perdido entre la multitud. Cruzará la meta en el momento oportuno, ni antes ni después de los primeros, sino justo cuando nadie se dé cuenta. Es el mejor corredor del mundo.