27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se puso delante del portátil. Año 490 a.C.
– Concéntrate en la contienda, Jara.- Pero, apenas cerraba los ojos, veía una arena oscura que igualaba la muerte a ambos lados. Después, el paisaje bélico se desvanecía en una bruma.

De pronto, el calor de una multitud que aguardaba con angustia la inminente caída del sol. La mano de un niño dentro de su mano. Una voz rompió ahora el silencio: -¡Filípides! ¡Es Filípides!- El pecho de Jara se turbó. Sin soltar al niño, echó a correr hasta las puertas del pueblo. Las voces se clavaban en sus sienes con tanto realismo que una lágrima cayó sobre el portátil. -¡Alegraos, vencemos!- El cuerpo de su hermano se derrumbaba sobre el camino. Los viejos cantaron victoria. Llamaron héroes, las mujeres, a los suyos.
Solo el gesto del niño que Jara llevaba aún de la mano comprendió el dolor de su pecho.