La primera vez que corrà fue por una chica. Era una compañera de clase muy guapa que solÃa correr carreras populares. Yo ni siquiera sabia porqué llamaban asà a las carreras, populares. Estuve a punto d preguntarle si era porque dejaban participar a los pobres. Para mà el deporte era muy impopular. Sin embargo, ella me habló de una carrera que se disputaba ese fin de semana, y yo le dije que también me inscribirÃa. Corrimos juntos al inicio. Sufrà como un perro para no perder su ritmo. Al tercer kilómetro, tuve que descolgarme de ella para que no me viera vomitar. Me gustaba tanto esa chica que hice un esfuerzo sobrehumano para terminar. Cuando llegué a meta la busqué por todos lados, pero no la vi. El lunes me dijo que habÃa conocido a un chico. Y yo, sin saber por qué, me enganché para siempre al sufrimiento.