La verdad es que me ha costado un montón; menuda panza tenía hace un año, no podía ni moverme… Y mírame hoy: corriendo mi primera «Sansil». Bueno, sin expectativas, con terminarla me doy con un canto… ¡No puede ser! ¿Esos tres de delante no son…? ¡Qué pesadilla! Primero me van quitando los clientes y ahora esto… Ni hablar, yo a esos tres les gano aunque termine echando los higadillos. Así, Nicolás, a ritmo… Ufff, ya no los veo, se me han ido. Normal, están más en forma que yo… Todavía sigo algo cansado de la paliza que me metí hace una semana… Ellos todavía no han movido ni una caja, seguro. ¿Y si entrenase con ellos? Seguro que el año que viene podría ir a su ritmo… Además, podríamos tomarnos unas cañas en la Plaza Mayor después de correr (si encontramos dónde dejar el trineo y los camellos, claro).