27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hoy he vuelto a Salamanca. En realidad, nunca me fui del todo porque ella y yo siempre fuimos uno. Casi no la reconozco. La Plaza Mayor, sin sus jardines. El «Novelty», en cambio, resiste bajo sus soportales, exactamente igual que entonces.
Andorreo sin rumbo evitando los grupos de turistas. En mi época no existían. Nadie repara en mí, parecería que no existiera.
La Catedral, la Casa de las Conchas, la Clerecía… hasta que me topo con una multitud de hombres y mujeres en paños menores multicolores que captan mi atención. Corren por el Paseo de San Antonio, por el Bulevar de San Francisco Javier, por la Cruz de Caravaca, por la Avenida de los Comuneros. En su indumentaria puedo leer «San Silvestre salmantina».
Pero debo irme. Dejo para el final la visita más deseada. Calle Bordadores, cuatro. Continúa majestuoso. Desde aquí comencé mi viaje, precisamente un día de San Silvestre…