Mi padre amó siempre la San Silvestre Salmantina. Desde que tengo memoria, la imagen de aquellas mañanas junto a mi madre animando la salida y, tras el duro esfuerzo, abrazando su llegada me acompañan como uno de los más valiosos tesoros de mi infancia y adolescencia. Él ya no está… aunque hasta el último de sus dÃas me animó a seguir sus pasos:
—Lydia, querida hija, sé que, si persigues tu sueño con tesón, llegarás lejos —me arengaba cariñosamente, mientras ponÃa a punto sus zapatillas.
Hoy, tras el Campeonato de España y con la vista puesta en los Juegos OlÃmpicos, regreso a la ciudad universitaria del Tormes tomando el testigo de aquellas palabras que lo son todo en mi vida.
“Esta San Silvestre 2022 va por tiâ€, pienso mientras tomo posición en la salida. Reviso mi dorsal: 1920, el año de su nacimiento; no hay mejor presagio. Te quiero, papá.