27 DE DICIEMBRE DE 2026

Esa voz, constante y a veces molesta, como un suspiro en mis momentos de incertidumbre, me convoca, disimuladamente a ser un héroe para mis propios pasos, para mi andar cansado, a dar el siguiente movimiento, sentir la brisa en el rostro, a pesar del cansancio, sin importarme a donde el rumbo me lleve, solo me dejo ir.
La misma voz que me produce nostalgia, una deliciosa que me calienta los órganos, no dejo de escucharla y ella no deja de susurrarme poemas de salvación, noches de risas y un sol radiante en la orilla de la playa. Seguir adelante, correr, triunfar sobre mis huesos viejos y me mente consumida.