El año del confinamiento un ingeniero salmantino inventó el Sansilvestrón, un juego de mesa en el que, sobre un tablero con el plano de Salamanca, los jugadores tenÃan que ir alcanzando seis puntos de la carrera: Plaza Mayor, Puente Romano, Libreros, San Vicente, Alto del Rollo y San Antonio, separados por sesenta y tres casillas numeradas.
El jugador que más puntuación sacaba con su dado, representaba al corredor escapado y el resto lo perseguÃa realizando pruebas que permitÃan avanzar o retroceder. De esta manera, a lo largo del juego, tenÃan que descansar, retirarse o llegar hasta la meta y ganar la partida.
Contra todo pronóstico el Sansilvestrón fue un éxito, un tronar de dados sacudió durante toda la mañana de la carrera las calles de Salamanca y, sorprendentemente, la partida continuó hasta Nochevieja, momento en el que todos, felices por el fin de 2020, arrojaron sus cubiletes por la ventana.