27 DE DICIEMBRE DE 2026

La mujer vestía de rojo. Entró justo un segundo antes de que mi vida se convirtiera en un castillo de naipes a punto de derrumbarse. Por alguna razón pensaba que su marido sería la clase de hombre que no se conforma con una diosa. Creía que el tipo se la pegaba y quería pruebas. Y no supe decirle que no.
Aquella noche le seguí hasta un parque cercano, entonces echó a correr y rápidamente le perdí de vista. Así ocurrió toda la semana. Por fin me animé a cambiar mis zapatos por unas deportivas. Iba a llegar hasta el final. Cada día me acercaba un poco más a mi objetivo. Cambié mis chinos por unos pantaloncitos cortos pero no había manera. Acabé dejando mi camisa e incluso la gabardina. El día de la carrera aparecí con una cinta en el pelo. Dieron la salida. Tenía mi objetivo a la vista.