27 DE DICIEMBRE DE 2026

Las gotas de sudor se confundían con las lágrimas que caían sobre sus zapatos. ¡No hay nada que hacer! dijo el galeno con voz firme, sentenciando su vida. Finalizaba diciembre y era el momento de emprender la carrera de sus sueños, un viaje de despedida por el mundo. Su natal Salamanca fue su primer destino, una carrera solitaria y triste le esperaba, pero advirtió al salir a la calle, que una multitud de personas corrían con inmensa alegría, ¿cómo es posible hacer el último viaje con tanta felicidad? Se preguntaba. Se unió a la corrida, al poco tiempo ya era el primero, todos le aplaudían con entusiasmo, y su tristeza desapareció. Cruzando la meta, alguien tocó su espalda con insistencia; ¿será la muerte?, pensó. Se detuvo y escucho con suavidad las palabras de su madre que decían: hijo ¡despierta! Hoy es el gran día, es la carrera de San Silvestre.