Lo que menos esperaba encontrarme cuando bajé a limpiar la cochera, era la vieja colección de álbumes familiares. Hay estaban, toda una amalgama de polvo y recuerdos olvidados. Las fotos del tío Javi captaron especialmente mi atención, tantísimo hacía que no le veía. Me reconfortaba contemplar nuevamente esa sonrisa suya tan hambrienta que quería comerse el mundo entero. De repente, hojeando el álbum, cayó un recorte de periódico donde salía mi tío corriendo la Sansil del año pasado, pues el atletismo y vivir siempre fueron sus dos grandes pasiones… Habitualmente las confundía.
Hoy, me encuentro donde hace un año estaba él. Mi tío me acompaña aunque solo yo lo vea. Pues aunque haya muerto, recogeré el testigo que me tiende. El testigo de vivir y de sonreír, el testigo de correr y de volar, el testigo de ser el ganador aun no siendo el primero. La carrera continúa tío.