-«Â¿Por qué empezaste a correr?»
-«Para escapar de mi casa. Del maltrato y el abuso…»
A los cinco años, ya jugaba al maratón con sus hermanos. Todos arrancando del infierno. La pena que anudaba su garganta, salÃa por sus pies.
-«La naturaleza respondÃa al golpe de mis pies adoloridos, transmitiéndome coraje. Tierra y cielo, testigos y guÃas en la modificación de mi destino, impulsando hacia mi estrella. Nunca debemos permitir que la falta de consciencia de otros, aplaque la nuestra».
Condicionamientos adversos y limitantes, en una desigual cruel batalla, fueron parte del camino hacia su meta. El valor necesario vino de lo alto: la fuerza del Amor. Bajo otro prisma, surgió la comprensión.
Determinación e inteligencia, dominando la oscuridad y utilizándola como instrumento. Fe y sentimientos, sometidos a la voluntad del espÃritu.
Alquimia pura, en función del reencuentro con su propia luz.
-«CorrÃa para salvar mi vida… y lo logré».