27 DE DICIEMBRE DE 2026

Mi única ambición era no salir último y lo iba logrando, cuando sucedió algo inesperado: mi pie derecho se hundió en la tierra y tropezó con algo sólido. Rodé por el suelo sin ninguna elegancia, y me torcí el tobillo en el proceso.
Todos me sobrepasaron.
Furioso y frustrado, miré ese pedrusco extraño mientras masajeaba mi tobillo. Luego me arrodillé a su lado y cavé con las manos hasta que aparecieron dos orificios, y comprendí con un escalofrío que era un cráneo. Recordé los antiguos hallazgos arqueológicos en la zona, y el corazón me saltó en el pecho… ¿Sería posible? ¿Allí, casi a ras del suelo?
Olvidé por completo la carrera y regresé cojeando a donde se hallaba la gente. Había perdido ignominiosamente, sí, pero salvo la mandíbula inferior, traía en mis manos un cráneo completo del Homo Antecessor.
Eso es un trofeo.