Paso a paso, voy completando cada centímetro que me separa de la meta, la de todos… pero a la vez, la mía personal… del mismo modo que restan los segundos para que el año finalice. Sólo estamos el asfalto y yo, donde se perfilan los acontecimientos vividos que van quedando atrás, grabados para siempre con la tinta permanente de la experiencia que da la vida. Efímeras gotas de sudor perlan mi piel en cada zancada, como el esfuerzo de los duros momentos superados. Se perfila al fondo el arco de la meta, tan cercana y a la vez tan lejana… la que cruzamos en el día a día en la carrera de la vida, donde cada día vivido me siento el ganador… donde a pesar de ser el único corredor, siempre soy el vencedor. La última zancada me llena de sensaciones nuevas… de aquellas que están por venir.