Siente el acompasado ritmo de su respiración, la tensión de los músculos y el fuerte latido del corazón. Entre zancada y zancada piensa en el final del trayecto. Debe procurar mantener los sentidos alerta, seguir el camino marcado por los corredores que le preceden.
Evoca otras carreras en las que ha participado, pero en esta ciudad, pasó los mejores años de su vida y no podía imaginar otro lugar, para decir adiós al tiempo pasado y al tiempo futuro, que sabe, no tendrá.
Alcanza a ver el blanco cartel con la palabra META suspendido en el aire al tiempo que escucha emocionado, los aplausos de la gente animando tras las vallas.
Atraviesa la línea de llegada con los brazos en alto y en su interior, pide que esta enfermedad que le va robando los recuerdos, deje grabado en su memoria, este instante único y feliz.