El velocista reconvertido.
Quién me iba a decir que volverÃa después de tantos años. Quién me iba a decir que el camino iba a ser pródigo: héroes de la frontera, bailarinas muertas, modelos de mujer… viajes y estancias en otros paÃses: Francia, Suiza, Alemania…sÃ, la vida ha sido generosa con este corredor de cuatrocientos metros que a veces probaba distancias largas, los contrastes como forma de experiencia, de acrecentar una biografÃa reducida a explosiones que apenas duraban un minuto. La vida y la literatura, espejos paralelos, malogradas carreras de fondo. Y aquà estoy, después de tantos años. ¿Son las mismas calles? ¿Son las mismas esquinas, idéntico pavimento? Mi pensamiento ocupado en tales menesteres mientras troto por unas callejuelas integradas en mi biografÃa, aunque parecen recuerdos implantados, falsos, inventados, que tal vez pertenezcan a otro corredor, uno de los sucesivos que me acompañan en esta alocada carrera de relevos llamada vida.