Mientras corro el sol da de lleno en mi cuerpo. El sudor se pasea por mi piel como pequeñas rutas que recorren su propia carrera. Pero yo no corro por el premio. Corro para vencer mis propios demonios. Hace un tiempo me dañaba a mí mismo y me odiaba. Pero ahora, mientras corro, aún sin vislumbrar la meta, pienso que ya he vencido.